Lucha local, la que se vive estos días en Terrasa que alberga una historia local llena de décadas de lucha. Fue industrial, obrera y hoy, en estas geografías globalizadas, sigue manteniendo un carácter fuertemente político, y contestatario. Proceso local que estalla también cuando a nivel estatal el movimiento 15M  empieza a caminar. Estalló aquí también, pero eso, aquí en Terrasa, desde y para ellas, y en un contexto en el que se estaban gestando ya dinámicas unitarias en defensa de derechos sociales y manifestadas en piquetes unitarios por la sanidad, carteladas y demás expresiones de agitación social.

Y vino el 15M y hizo que el pueblo se reafirmase en seguir a caminar. La primavera del 2011. Cuándo a lo largo y ancho del planeta estallaban conflictos de carácter social más y menos organizados, mas y menos transformadores. Y Terrasa que venia de caminar, echó a volar. Plazas de símbolo del poder se ocuparon. Asambleas de miles de almas se posicionaron, a favor a veces de prácticas históricas y transgresoras como la ocupación.

Y fue un mes y medio en el que el centro administrativo de la ciudad, portador  también de identidades que alimentan los bancos y grandes empresas transnacionales convirtiose lo que su propia gente más tarde denominó la plaça del Poble. Ocupada por cientos de tiendas de campañas y generando iniciativas diarias de activar el día y la noche. De ser, acá y allá. De analizar, consensuar y construir.  Vinieron los grupos de trabajo, vinieron las manifestaciones multitudinarias a favor de derechos básicos como la sanidad. Y se  fue gestando,  no exenta de represión, una manifestación popular, unitaria y multitudinaria donde todas tuvieron cabida. Activadas y no activadas, migrantes y autóctonas, cada una en lo suyo pero generando sinergias que trajeron un proceso transformador de lo que pocos días antes era el centro expositivo, limpio, sobretodo de contaminación ideológica, de ese mundo que nos quieren imponer.

Y en esas está Terrasa. Como lo está plaça Catalunya y demás espacios que a lo ancho y largo de nuestro planeta hacen de altavoz de esa rabia acumulada en las mas diversas almas, con las mas diversas razones de ser, pero víctimas de un mismo dilema cada vez más global.

Y cuando los medios y demás títeres del capitalismo más feroz se centran en que la gente contemplen a los falsos capullos rojos y a las gaviotas más mafiosas del estado, los centros de la gente, les places del poble, hacen su centro, construyen ese otro mundo que por encima de procesos democráticos estériles, como el electoral, utilizan su propia agenda para concienciar. Concienciar de lo reflexionado, que va mucho más allá de espacios temporales de una jornada y que desmienten a esa maquinaria de asimilación mal llamada campaña electoral.

Ha sido una semana larga, ardua. Y después de dos desalojos, detenciones y hospitalización el centro de Terrasa conciencia, desde su propio ser, desde su propio punto de partida. Todo empezó el domingo, donde ya por la noche eran más de veinte las tiendas de campaña instauradas en la plaça del Poble. Y vinieron ellos. El ayuntamiento, gestionado ahora por el bipartito ICV y PSC, y desalojaron. Robando las tiendas del pueblo, generando violencia a modo de heridos y amenazas armadas, y queriendo engañar a la plaça. Se reunieron, hablaron y se marcharon. Y llegó el lunes a la mañana, y bajo el antecedente de la reunión mencionada dijeron que la plaça había desobedecido. Desobedecer sin que nadie consensuara, negociara, comprometiera. Y exigían que se fueran al otro extremo de la plaza. Al frente de CIU, enemigo político directo de ellos, y como nadie se comprometió nadie se fue, no por ello faltando a  procesos vecinales de negociación para no obstruir la vida comercial de la plaça que desde el ayuntamiento se mencionan, pero  que en el contacto directo movimiento-vecindario se gesta. No son ellos, los que desalojan amparados en inexistentes pactos de convivencia, los que generan entendimiento y salidas a problemas que pueda, una practica cómo es la de ocupar una plaça, generar.

Al primer desalojo siguieron concentraciones, dinámicas de denuncia y nuevas ocupaciones. Nuevas noches donde estas almas rebeldes durmieron, hablaron rieron bajo la eterna lluvia. Y vino el segundo desalojo. Martes noche, 5 de la mañana, miembros dela GIE(Grupo de Intervención Especial, perteneciente a la policía municipal de Terrasa) armados volvieron a desalojar. No fue como el anterior y al final de la jornada se saldaba con dos hospitalizaciones y una detención.

Pero el pueblo volvió a tomar. Y llegó el  sábado, Terrassa llamado a reflexionar ha vuelto a encontrar una plaça tomada, llena, viva y del pueblo. Han sido días largos, intensos. De semanas donde la sociedad catalana estaba llamada a ejercer la huelga. Y la ejerció. Estudiantes, trabajadores de la sanidad han sido protagonistas estos días de marchas, asambleas, charlas.

En una semana donde la política profesional se ha dedicado a asimilar a la población ésta a respondido en Terrassa, tal y como en otra partes del estado, a modo de lucha ideológica, reivindicación y afirmación ante un proceso cómo es el electoral, y más el central.

Y lo que comenzó en mayo, camina aún con fuerza hacia otra forma de ver y construir el mundo. Se ha gestado un proyecto popular de contrapoder fuerte que sigue caminando, que ha condicionado la dinámica política de la ciudad y seguro seguirá escribiendo los capítulos de la eterna lucha por la humanidad. Veremos a dónde llega, lo que esta claro es que está en la plaça y del momento se queda y camina. Y en esta jornada de reflexión se conciencia para que la gente lo haga, eso del reflexionar, cuanto menos desde la soberanía ideológica. La semana que viene se prevé activa, con un pleno municipal que tendrá que explicar su forma de tratar a su pueblo, que percibimos, se encuentra más viva que nunca.

Detención de un joven

La noche del martes, segundo desalojo de la plaça del Poble, el joven Ancor, vecino de Terrassa, fue detenido. Justo y cuando se dispuso a grabar lo que en la plaça de su pueblo acontecía. Hechos ya recogidos  por las decenas de cámaras que controlan el que era el centro del poder administrativo y económico de la ciudad. Cámaras publicas y en servicio de la seguridad ciudad que están grabando imágenes que por el momento no han salido a la luz. Y es por eso, que la plaça contrainforma y para ello, documenta.

Este es el delito de este joven querer documentar con la herramienta que más a mano tenía, su propio teléfono móvil, lo que en la plaça del Poble estaba aconteciendo. Se le han imputado delitos de atentado contra la autoridad, justo a él, que días antes había sido amenazado de arma por un conocido agente dela Policía Municipal.

Esta actitud no es nueva en la ciudad. Su policía local tiene un largo historial represivo, donde asesinato de jóvenes, torturas, encarcelaciones, creación de cuerpos como el GIEs, y tutelados por personajes cómo el del señor Quesada (conocido al parecer por estos Lares…) han escrito  capítulos de la crónica de la vida política de la ciudad.

El joven  afirma a modo significativo que el trato recibido durante los tres días de detención se ha caracterizado por ser justo en las dependencias policiales de carácter local dónde ha sufrido lo más vejatorio. “Los mossos, casi ni se han percatado de tenerme entre manos. Mientras para los municipales parecía tratarse mi caso de una cuestión de estado, los mossos lo han vivido de una forma estéril y banal, manifestado en la pasividad que han demostrado hacia mi”. En este sentido ha sido la policía Municipal la que ha instruido al joven bajo una acusación de atentado a la autoridad. El jueves sus jefes tendrán que responder ante el pueblo, una vez más, de la brutalidad con la que desempeñan la labor pública sus policías. Lo que está claro es que a pesar de la apuesta del equipo de gobierno local de neutralizar al pueblo por vías represivas,  Terrassa ahora mismo tiene una plaza viva, que por encima de represiones no se desvía y transmite, cada vez con más fuerza desde ese altavoz popular, alternativas claras a los problemas de la gente de la ciudad. El derecho a la vivienda para familias enteras, la defensa de los subsídios mínimos, y de una educación y sanidad públicas y de calidad, son entre otras, las reivindicaciones, que desde la plaça del Poble se difunden, y se construyen.

Terrassa, 19 de Noviembre de 2011